TERTULIA DE 27 DE ENERO DE 2014
SOBRE "EL TEBEO"
(Primera de 2014)
REPORTAJE
 

Tal y como estaba anunciado, el lunes 27 de enero, con asistencia de 33 personas, se celebró en el Salón de Actos del Círculo Mercantil de Sevilla la tertulia sobre el tebeo, . Teniendo como base principal los tebeos de “Mortadelo y Filemón” y el libro “Un guerrero entre halcones” (diario de un detective privado), del autor Rafael Guerrero, iniciamos la tertulia a las ocho de la tarde como es costumbre.

En esta ocasión la Asociación contó con la magnífica colaboración de dos personas que, desde dos puntos de vista diferentes, nos ilustraron sobre la materia. Se trata de D. José Domínguez (fundador de la Agencia de Detectives DOMCA) y de D. Ramón Charlo, gran aficionado al mundo de los tebeos y muy conocedor de la materia.

Tras la presentación del acto y de los intervinientes por parte de nuestro Vocal D. Francisco de Paula Repetto, inició su exposición D. Ramón Charlo.

El Sr. Charlo comenzó explicando cuál fue el origen del tebeo, también conocido como cómic o historieta. Lo tebeos nacieron en la segunda mitad del siglo XIX y constituyen un nuevo género de narrativa, la narrativa gráfica. Se desarrollaron especialmente con la aparición de la imprenta. Antes, lo que había principalmente eran folletines y novelas de carácter más exclusivo. Después se hizo más asequible y cambió la temática de la que hablaban, siendo principalmente obras de temática infantil o de aventuras. También el formato sufrió cambios: primero aparecieron en la prensa, con el tiempo se hicieron colecciones unitarias.

La historieta o cómic estadounidense constituye una de las tres grandes tradiciones historietísticas a nivel global, junto con la franco-belga y la japonesa. Siendo la primera en generar una verdadera industria y en adoptar de forma consistente el globo de diálogo, lideró la producción mundial durante toda la primera mitad del siglo XX, gracias a series como “Flash Gordon”, “El Príncipe Valiente”, “Popeye”, “The Spirit” o los tebeos de superhéroes  como “Spiderman”, “Superman” y “Batman”.

Por lo que respecta al tebeo en España, tal nombre proviene de las publicaciones que se hacían en la revista TBO, que llegó a tener una tirada de muchos miles de ejemplares semanales. En los años 20 del S. XX surgió lo que podríamos llamar la preeditorial Bruguera, con obras como “El gato negro”. En los años 30, con el desarrollo del cine, aparecieron los tebeos de aventuras y se formaron colecciones.

En cuanto a las editoriales, en España tuvieron principalmente tres sedes: Madrid, Barcelona y Valencia. Después también hubo editoriales en Málaga.

En la trayectoria del tebeo español no se pueden obviar las publicaciones que se hacían en revistas, de las que cabía citar “Jaimito”, “El Jueves”, “Pulgarcito”, “TBO”, etc. Las series más populares de aquel entonces eran “El Capitán Trueno”, “Mortadelo y Filemón”, “El guerrero del antifaz”, “El caballero fantasma”, “Rintintín”, “Tarzán” o “Zipi y Zape”. Muchos de esos personajes y dibujos fueron desarrollados por distintos autores.

D. Ramón quiere destacar sobretodo “El Guerrero del Antifaz”. Es una obra clásica de la historieta española, creada por Manuel Gago García en 1943 para Editorial Valenciana. Junto con “Roberto Alcázar y Pedrín” es la serie más popular e influyente de los años 40, y una de las de mayor duración de la historia del cómic español, con un total de 668 cuadernos en 21 años.[]

En cuanto a Ibáñez, autor de la conocidísima obra “Mortadelo y Filemón”, entró en la Editorial Bruguera cuando algunos de los autores que trabajaban allí abandonaron la editorial por problemas con los derechos de autor. La primera entrega de esta obra tuvo lugar en la revista “Pulgarcito” en los años 50. Desde entonces y durante la década de los años 1960, Ibáñez fue creando y adaptando algunos de sus mejores personajes para diferentes revistas de la editorial: “La familia Trapisonda”, “13, Rue del Percebe”, “El botones Sacarino”, “Rompetechos” y “Pepe Gotera y Otilio”.

No fue con Ibáñez cuando surgió el tebeo sobre detectives. Ya había obras belgas y francesas sobre ello. Sin embargo, la obra de “Mortadelo y Filemón” ha sido la más reconocida internacionalmente.

Por último, quiere destacar la obra sobre el tebeo de Pedro Porcel, magnífico teórico y editor de la historieta española. Quien lo desee, puede consultar sus textos para sacar los datos que necesite sobre la materia.

Cambiando de tercio, D. José Domínguez aclara que la labor de los detectives no tiene nada que ver con lo que aparece en los tebeos. Los detectives trabajan a favor de la sociedad y en la actualidad su labor está muy controlada por la Policía.

El origen de los detectives en España se remonta hacia 1880; por tanto es una profesión muy antigua y ha ido evolucionando. Dalí Freixa y Martí fue el primer detective. Había sido anteriormente policía y creó la primera agencia de detectives. Sus funciones no eran como las de ahora; más bien era pistolero en asunto de anarquistas.

En América el origen de los detectives es más antiguo aún. Pero a diferencia de lo que ocurre en nuestro país, allí se requiere menos preparación.

La legislación de los detectives en España ha cambiado varias veces. En 1981, por ejemplo, se estableció una carrera en la Universidad a través del Instituto de Criminología. Aunque son 3 ó 4 años, no es un título de grado y cada Universidad tiene su programación. Después es precisa la habilitación de la Policía.

Antes se tenía una idea de que los detectives eran personas que daban golpes, rodeados de chicas guapas, … tal y como reflejan algunas películas. Pero eso se aleja de la realidad, que está muy bien definida en el libro que hemos leído para la tertulia de hoy, “Un guerrero entre halcones” (diario de un detective privado), del autor Rafael Guerrero. Se trata de una novela muy adaptada a la realidad y que ha sido premiada.

Para aclarar algunos aspectos puntuales de la labor de los detectives, el Sr. Domínguez continúa su exposición aclarando que al empezar un trabajo no se sabe ni cuándo ni dónde va a acabar el mismo. En su opinión, es una profesión que llena, por cuyos trabajos no siempre se cobra, y con cada vez más variedad de investigaciones por realizar. Junto con los temas familiares, hay también trabajos para temas económicos, mercantiles, laborales, controles de carga y descarga, fraudes a seguros, … El secreto está en la investigación, y comenta varios casos reales que se ha encontrado durante su larga carrera. Tras la investigación y los seguimientos, hay que hacer una recogida de pruebas y darle cuerpo a todo eso en los informes. Los informes han de ser inteligibles, pues en numerosas ocasiones, los jueces llaman a los detectives como peritos.

A través de los congresos anuales que se celebran tanto en Europa como en América, se avanza mucho. España siempre es modelo para los demás países.

Con la libre circulación en Europa, un extranjero puede ser detective. Pero, como todos, necesita la habilitación de la Policía una vez que acaban los años de estudio.

Una cuestión importante es que si un detective ve un delito doloso, hay que ponerlo en conocimiento de la Policía. Y hablarlo e informarlo al cliente. La relación entre detectives y la Policía es buena; los detectives son autónomos, pero regulados por el Ministerio del Interior y por la Policía. De hecho, la Policía suele controlar una vez al año su actividad, viendo un libro específico donde se detalla el nombre del cliente y de qué va el asunto. Está regulado por la legislación de seguridad privada, que en la actualidad ha sido impugnada y no se sabe cómo terminará.

Una vez terminada la exposición de los dos ponentes, comenzó el turno de preguntas.

Así, por ejemplo, al Sr. Charlo le preguntaron cosas como las siguientes:

·                   ¿Por qué considera que “El guerrero del antifaz” es el centro del tebeo?

Porque es el primero que usa el famoso “continuará”. Y además desarrolla un personaje, con su biografía y con la de otros personajes relacionados con él. Su concepción además es muy dinámica. Por tanto, hay un antes y un después de este cómic.

El autor, Manuel Gago García, según sus propias declaraciones, se inspiró para la realización de su obra en la novela “Los cien caballeros de Isabel la Católica” (1934) de Rafael Pérez y Pérez. Tras leer esta novela realizó un tebeo titulado “El juramento sagrado”, que puede considerarse el germen del futuro Guerrero del Antifaz, nombre al parecer tomado de un filme de la época. Este tebeo fue publicado por Editorial Valenciana en 1943, cuando el autor no había cumplido aún diecisiete años. En poco tiempo se convirtió en el más famoso de los héroes de tebeo creados en España hasta la fecha (en el futuro, sólo sería superado en popularidad -y en ventas- por “El Capitán Trueno”). Llegaría a alcanzar tiradas de más de 200.000 ejemplares en los años 50. Se []editaba en cuadernillos inicialmente de dieciséis páginas (posteriormente fueron doce, con dibujos más reducidos), en formato apaisado y en blanco y negro. La serie finalizó en 1966, en un último cuadernillo con nº 668.

 

·                   ¿Cree que el tebeo reflejaba el sexismo de esa época, pues las mujeres aparecían como el sexo débil, sin apenas protagonismo, …? Además, no estaba bien visto que las niñas leyeran los tebeos con historias de aventuras o de acción.

En parte es cierto, responde. Pero también existían tebeos femeninos tales como las historias de “Esther” o “Lidia azafata en el aire”.

·                   ¿Considera que “Mortadelo y Filemón” es el más influenciable de los tebeos de autor español? ¿Cómo valora la evolución del personaje de Ibáñez a lo largo de los años?

Por supuesto que es el más importante. Y es innegable que hubo una evolución. Se comprueba porque en los años 50, al inicio, sólo había dos páginas y muy pocos personajes. En 1966 ya había historias de 44 páginas. Hay un salto cualitativo también. Los dibujos originales de entonces y los de ahora no tienen nada que ver, en cuanto a la técnica, trazos, …

·                   ¿Qué opina de las adaptaciones al cine de las historietas?

También en esto ha habido una evolución. Ha visto las películas de “Los vengadores” y “Batman” y la diferencia es abismal comparándola con las primeras que se hicieron, que les desencantaron mucho.

En el turno de preguntas al Sr. Domínguez, tuvo que contestar a cuestiones como las siguientes:

·                   ¿Qué consideración tienen en un juicio las pruebas conseguidas por un detective? ¿Cómo prueban que no se ha vulnerado la cadena de custodia?

Los jueces saben que los detectives suelen ser personas dedicadas plenamente a su profesión, que cuentan con formación, con un carné profesional dado por el Ministerio del Interior y controlados por la Policía. Aún así, en ocasiones juegan al filo de la navaja con algunas de las investigaciones. Depende mucho de cada situación.

·                   ¿Hasta qué punto ha de disfrazarse un detective para hacer un seguimiento?

Él nunca se ha disfrazado. Sí ha tenido que contar con otras personas para hacer los seguimientos. Los seres humanos son bastante confiados y además los medios técnicos han avanzado mucho.

·                   ¿Ud considera que su profesión es peligrosa? ¿Llevan armas?

Todas las profesiones son potencialmente peligrosas. La de detective no lo es mucho más, salvo que actúes en algunos lugares en los que tienes que hacer seguimiento, como barrios marginales, … Además, la experiencia y el instinto te suele avisar del peligro y si hace falta desapareces y dejas aparcada por un tiempo la investigación. En relación a las armas, aunque tienen licencia de armas, él no suele llevarlas, para evitar tener la tentación de usarlas.

·                   ¿Qué ocurre con el control del derecho a la intimidad?

Los límites son un poco relativos. Puedes hacer una foto en la calle, en un bar o cualquier sitio público. Si aparecen niños, en los informes hay que pixelar las caras o tapar los ojos. No se pueden hacer fotos en una propiedad privada, pero si la puerta está abierta y acceden al vestíbulo, al garaje, … ahí surge la duda.

·                   ¿Y si la investigación es sólo para el cliente y no para usarlo judicialmente?

Entonces puedes darle el informe al cliente con sólo ese fin; si ya luego él lo usa con otro fin diferente, la responsabilidad es de él. Con las escuchas pasa lo mismo; se puede grabar una conversación tuya con otra persona, pero si son dos terceros, no.

 

Y tras algunas cuestiones más que se plantearon, el Sr. Repetto retomó la palabra para agradecer a todos la asistencia al acto y recordar cuáles iban a ser las siguientes actividades de la Asociación.

Tras ello, los dos invitados procedieron a escribir en  el Libro de Firmas de la Asociación y a posar para algunas fotografías de recuerdo.

 El acto acabó con una sonada ovación y la posterior firma habitual.

Cristina Yanes Gómez              

 


 


REPORTERO: CARLOS ROJAS
 

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