COMENTARIO Y REPORTAJES
DE LA VISITA AL
AYUNTAMIENTO DE SEVILLA
24-05-2014

      COMENTARIO

Como colofón de la magnífica tertulia que pudimos disfrutar el lunes, la "Asociación Cultural Alcázares Sevilla" organizó una visita guiada por el edificio de la Casa Consistorial Hispalense, también de la mano de D. Mauricio Domínguez Domínguez-Adame.

Quedamos citados a las 10:50 horas en la puerta que da a la Plaza Nueva. Allí pudimos acceder a un edificio magnífico que tiene una gran historia. Actualmente aquí tienen sus despachos el alcalde, los concejales y los grupos políticos municipales, celebrándose los plenos en un salón del mismo.

El edificio que alberga al Ayuntamiento de Sevilla es un edificio aislado que se localiza en pleno casco histórico de la ciudad, dando su fachada principal a la Plaza Nueva, la fachada opuesta a la Plaza San Francisco y sus fachadas laterales a la calle Granada y Avenida de la Constitución. Se trata de un Bien de Interés Cultural, catalogado como Monumento desde 1931.

La génesis del mismo se remonta al año 1526, cuando el emperador Carlos V elige la ciudad de Sevilla para casarse con su prima la Infanta Isabel de Portugal. Este hecho hizo que el Concejo o Cabildo de Sevilla, formado por los Caballeros Veinticuatro, decidiera levantar una nueva sede acorde con la importancia de la ciudad, ya que desde la Reconquista de Sevilla por el Rey San Fernando hasta ese momento se reunían en unas casas situadas en el Corral de los Olmos, junto a la Catedral, bajo la hornacina de la Virgen de los Olmos en lo que hoy es la Plaza de la Virgen de los Reyes. Era un local insuficiente, que además tenían que compartir con el Cabildo Eclesiástico.

Su construcción supuso la independencia del poder civil frente al religioso, rompiendo una tradición por la que hasta entonces los cabildos eclesiástico y municipal habían compartido sede; así como el comienzo de un programa de reformas urbanas encaminadas a transformar la imagen de la ciudad, acorde con la importancia, la riqueza y el poder que va adquiriendo la ciudad a raíz del descubrimiento de América. Sevilla era la capital marítima y mercantil de España y del mundo.

Para su construcción se buscó un lugar más céntrico y representativo, y se eligió el lugar que ocupaban las lonjas de las antiguas pescaderías junto al Convento de San Francisco (situado en los terrenos que hoy ocupa la Plaza Nueva) y enfrente de la Audiencia (hoy sede de Cajasol). El terreno que ocupaba el mismo fue en la antigüedad cauce de un brazo del Guadalquivir, en un eje que procedía de la Alameda de Hércules y la calle Sierpes, y se prolongaba por la avenida de la Constitución. De hecho, la construcción de algunos edificios en la posterior Plaza Nueva permitió confirmar la situación del antiguo puerto romano en dicho lugar, ya que durante unas excavaciones se hallaron cimientos del muelle y restos de barcos.

La construcción del edificio hasta la configuración actual ha pasado por varias etapas de ampliaciones y reformas, incorporando incluso varios estilos arquitectónicos:

Para la construcción de la nueva Casa consistorial se eligió al arquitecto Diego de Riaño, goticista tardío, quien también sería arquitecto de la Sacristía mayor de la Catedral. Se le encargó que labrara una construcción de piedra con fachadas a la Plaza Mayor, ante el convento de San Francisco. Trabajó en el proyecto entre 1527 y 1534 (año de su muerte), ofreciéndose así el primer ejemplo de renacimiento sevillano en exteriores.

Hacia 1535 el arquitecto Juan Sánchez realiza el Arquillo y el casetón situados en la zona sur del edificio, dando actualmente a la Avenida de la Constitución.

En 1560 se amplía el edificio hacia el norte con una galería porticada de dos pisos, diseñada y construida por Hernán Ruiz y que actualmente no se conserva porque fue posteriormente derribada por ruina en el siglo XIX.

Con posterioridad, se inició la prolongación del edificio plateresco. No obstante, la decoración de esta parte del edificio no se llegó a terminar.

Durante el siglo XIX el antiguo Convento de San Francisco sufrió una ocupación militar durante la invasión francesa, dos incendios y la exclaustración de la "Desamortización de Mendizábal", con lo que estaba casi en ruinas. Una vez derribado el convento en 1840, los terrenos pasaron a propiedad municipal. Del convento de San Francisco solo se conserva la Capilla de San Onofre, medio oculta hoy día entre los edificios de la Plaza Nueva.

En 1852, tras derribar los restos del antiguo convento de San Francisco, se abre un solar quedando establecida la Plaza Nueva, y se encarga al arquitecto municipal Balbino Marrón que realice un proyecto para el nuevo Consistorio. El primer proyecto se aprueba por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando al año siguiente, pero no puede ser llevado a cabo por problemas económicos del Ayuntamiento. Un segundo proyecto se aprueba en 1855; las obras sufrieron continuas interrupciones y el proyecto tuvo varias reformas a cargo de Miguel Galiano y Demetrio de los Ríos. En la parte de la Plaza de San Francisco hubo que derribar las logias del siglo XVI por ruina, y se decidió hacer una fachada que prolongase el edificio plateresco; sin embargo la decoración de este sector nunca llegó a terminarse. La fachada principal que da a la Plaza Nueva se culminó en 1867, y se trata de una fachada de traza neoclásica, rematada por un reloj, aunque para ello hubo de derribarse la galería de Hernán Ruiz, ya nombrada.

En 1924, se coloca en la Plaza Nueva la estatua ecuestre de Fernando III de estilo neobarroco, proyectada por Juan Talavera.

En 1991 se restauró para servir de escenario de actos protocolarios en Expo’92 pero conservando su interior primitivo. De hecho, en la planta baja de las dos que consta hay restos antiguos de muro del siglo XVI que se han conservado.

Si nos remitimos exclusivamente al conjunto construido en el siglo XVI, podemos afirmar que constituye una de las primeras edificaciones renacentistas levantadas en Andalucía y una clara muestra del estilo plateresco. Además es un edificio que rompe la tradición local del ladrillo, y para adecuarse al lenguaje clásico emplea la piedra; con un complejo programa ornamental e iconográfico, exponente de la nueva imagen que la ciudad quería ofrecer de sí misma. Este primitivo ayuntamiento sevillano presenta una planta quebrada y quedaba organizado en dos alturas. A diferencia de lo que ahora sucede, la fachada principal estaba orientada a la Plaza de San Francisco y se dispone en cinco módulos separados por pilastras y columnas que en ambos casos muestran fustes con decoraciones de grutescos, motivos que se repiten también en jambas, entablamentos e incluso muros de la edificación. Hallamos además otros motivos decorativos, tales como medallones con personajes históricos e incluso hornacinas con esculturas con héroes tradicionalmente vinculados a las leyendas del origen de la ciudad (Hércules y Julio César, aunque ambos fueron añadidos en las reformas del siglo XIX). Para la labra de todo este repertorio escultórico se contó con un numeroso grupo de artistas y canteros.

En la planta baja se sitúan:

la sala del Apeadero (acceso al edificio), es una sala rectangular paralela a la fachada a la plaza de San Francisco, con elementos híbridos entre el gótico y el renacentista plateresco.

el Antecabildo con la escalera, que se divide en dos tramos diferenciados, uno con bóveda casi plana y otro cubierto por cúpula, ambos ejecutados por Juan Sánchez. Es de estilo mixto gótico y renacentista

y el Cabildo bajo o Sala Capitular, con una magnífica bóveda con 36 casetones en los que se encuentran esculpidas en relieve los retratos de los reyes de España anteriores a Felipe II. Los nombres de estos 36 monarcas castellanos y leoneses, reinantes entre 866 y 1556, se pueden leer escritos en letras negras. La bóveda está ornamentada en colores verdes y azules y especialmente en tonos dorados. Ello se puede ver en los nervios, en los relieves sobre el friso, en los elementos decorativos vegetales de los casetones, en las ricas vestiduras de los reyes y las reinas, en sus cetros, coronas, galones, joyas, rosarios, cordones y espadas. La sala se encuentra rodeada por una doble fila de bancos y los muros presentan un friso con medallones y grutescos. La Sala Capitular ha sido el centro neurálgico del gobierno de Sevilla durante los últimos 450 años y constituye una pieza extraordinaria de la arquitectura. Es una obra enormemente prodigiosa y moderna, resultado de la implantación de las nuevas corrientes humanistas y del florecimiento político y económico que vivía la ciudad. Esta Sala se usa desde 1556.

Junto al Arquillo, y sin comunicación con las anteriores, está la sala del Juzgado de Fieles Ejecutores.

La escalera desemboca en el vestíbulo de la planta alta. Aquí están:

La Biblioteca, desde la que se accede a la Sala Capitular alta.

La Sala Capitular alta, cubierta de artesonados de madera. Actualmente se exponen en este recinto algunas de las pinturas municipales más importantes, como son la "Inmaculada" y "el retrato de Fray Pedro de Oña", de Zurbarán, "la procesión de Santa Clara y la derrota de los sarracenos" de Valdés Leal.

El Salón Colón, también denominado Salón de los Borbones, en el que se encuentran una serie de retratos reales.

El Salón Santo Tomás.

El Comedor de Gala, con una galería de retratos de personajes relacionados con la ciudad, cedentes de la colección de los Duques de Montpensier donada a la ciudad.

Y la Sala del Archivo.

Hoy día podemos contemplar un conjunto arquitectónico magnífico. La puerta principal del ayuntamiento se orienta hacia la plaza Nueva y en el interior destaca la presencia del vestíbulo, la huella italianizante de Benvenuto Tortello en la capilla del edificio, la Sala de Consistorio, la Sala Capitular Baja, el Salón Colón, la escalera de mármol o la bellísima cúpula renacentista del arquitecto Hernán Ruiz....

En cuanto a las fachadas, se desarrollan con marcada horizontalidad articuladas mediante una composición arquitectónica precisa, con dos plantas cubiertas tanto al exterior como al interior de relieves platerescos de vibrante talla escultórica y grutescos de acento florentino; y con escudos heráldicos y emblemas alusivos a la justicia, la armonía y el buen gobierno, con representaciones de personajes ligados a la ciudad: el fundador mítico Hércules, Julio César que dio el primer Cabildo, y al Emperador Carlos V que hizo de Sevilla la capital de su imperio. Esta labor de talla fue llevada a cabo por artistas procedentes de muy diversos lugares entre los que destacan Juan de Begines, Diego Guillén, Hernando de la Teja, Pedro de Pamanes, Pedro de Guadalupe y Toribio de Liébana.

Sin duda, la visita (de casi tres horas de duración) resultó inolvidable no sólo por el entorno, sino especialmente por las explicaciones de D. Mauricio. Debido a su trabajo durante tantos años como Jefe de Protocolo del Ayuntamiento y por su afán de aprender, atesora un conocimiento inmenso tanto de los datos históricos como artísticos del edificio. Pero si de algo quedamos satisfechos los que tuvimos el lujo de realizar la visita aquella mañana, fue de las numerosas anécdotas que él compartió con los asistentes. No hubo una sola pregunta o curiosidad que no respondiera. Éramos 25 afortunados que hubiéramos podido ser más, pero había un numerus clausus para conseguir un grupo manejable.

Desde aquí nuestro agradecimiento más sincero a D. Mauricio Domínguez, que nos abrió las puertas del Ayuntamiento y las de su conocimiento. Confiamos en poder contar con él en el futuro para otra actividad, pues estamos convencidos de que queda mucha sabiduría por compartir.

Cristina Yanes Gómez

 

R GRÁFICO
(1ª parte)

Reportero Francisco de Paula Repetto

 (2ª parte)


Reportero: Carlos Rojas

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